domingo, 16 de febrero de 2014

Café pendiente

Cada mañana, cuando me despierto, acostumbro a abrir los oídos antes que los ojos. Duermo con el transistor bajo la almohada y las primeras palabras que suelo escuchar son las de algún locutor a través de las ondas. A menudo pienso que comienzo los días de manera masoquista, porque las noticias que escucho invitan a seguir bajo las sábanas. Sin embargo, esta mañana he escuchado una historia que me ha animado a levantarme ilusionado. Un tal Gonzalo, natural de Barcelona, ha impulsado en toda España una iniciativa que surgió en Nápoles. Se llama café pendiente y consiste en que bares y cafeterías ofrecen a sus clientes la posibilidad de dejar pagados cafés para que los consuman personas que ni siquiera se pueden permitir gastar dinero en ese capricho. La iniciativa está basada en la confianza y en la solidaridad. He consultado su sitio en internet y he comprobado que muchas ciudades lo han puesto en marcha. Pero cuando he buscado Gipuzkoa o San Sebastián no he encontrado respuesta; Bizkaia y Navarra sí que cuentan con establecimientos adheridos. Creo que hay un hueco que cubrir en nuestro entorno y animo a todos los amantes del café y la solidaridad a impulsar el café pendiente; sobre todo si conocéis a alguien que trabaje en un bar o una cafetería.

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