Son muchas más, pero en este día especial quiero convertir en noticia a cinco de ellas; las más cercanas y especiales, el repóker de mujeres de la partida de mi vida. Al igual que a los naipes uno no elige las cartas que la mano extiende sobre el tapete, sino que se limita a recogerlas, observarlas y buscar la mejor combinación con ellas, yo solo he elegido a una de las cinco: la que me convierte en marido. Junto a ella, en mi partida dispongo de la que me convirtió en hijo, la que me convierte en hermano y las dos que me convierten en padre. El azar es caprichoso, pero en este caso me sonrió. La primera resultó como aparentaba nada más conocerla, y los años la han convertido en una excelente portadora de acciones que merecen ser noticia. Las otras cuatro no le van a la zaga. Una ya no está a mi lado, aunque su presencia es permanente, como ese as que se oculta bajo la manga. Otra está siempre ahí, aunque su presencia física no sea permanente. Las dos restantes, aun siendo todavía demasiado pequeñas, ya apuntan maneras y acumulan en su haber unas cuantas acciones reseñables. Hablar de ellas como se merecen me obligaría a quebrantar la regla de este blog en lo referente a máximo de caracteres, así que me limitaré a destacar sus caracteres y a invitar a los lectores a pensar en alguna próxima cuya historia merecería aparecer aquí en un día tan señalado. Mis cartas ganadoras son, entre otros, ejemplo de sacrificio, compromiso, entrega, vitalidad y alegría. A partir de ahí, que cada cual piense en los valores que identifican las cartas de su baraja.
El fin de este blog es publicar acciones cotidianas o puntuales de personas anónimas que merecen ser destacadas por influir positivamente en su entorno//Blog honen helburua inguruan era positiboan eragiten duten pertsona arrunten ekintza deigarriak argitaratzea da
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sábado, 8 de marzo de 2014
Cartas ganadoras
Son muchas más, pero en este día especial quiero convertir en noticia a cinco de ellas; las más cercanas y especiales, el repóker de mujeres de la partida de mi vida. Al igual que a los naipes uno no elige las cartas que la mano extiende sobre el tapete, sino que se limita a recogerlas, observarlas y buscar la mejor combinación con ellas, yo solo he elegido a una de las cinco: la que me convierte en marido. Junto a ella, en mi partida dispongo de la que me convirtió en hijo, la que me convierte en hermano y las dos que me convierten en padre. El azar es caprichoso, pero en este caso me sonrió. La primera resultó como aparentaba nada más conocerla, y los años la han convertido en una excelente portadora de acciones que merecen ser noticia. Las otras cuatro no le van a la zaga. Una ya no está a mi lado, aunque su presencia es permanente, como ese as que se oculta bajo la manga. Otra está siempre ahí, aunque su presencia física no sea permanente. Las dos restantes, aun siendo todavía demasiado pequeñas, ya apuntan maneras y acumulan en su haber unas cuantas acciones reseñables. Hablar de ellas como se merecen me obligaría a quebrantar la regla de este blog en lo referente a máximo de caracteres, así que me limitaré a destacar sus caracteres y a invitar a los lectores a pensar en alguna próxima cuya historia merecería aparecer aquí en un día tan señalado. Mis cartas ganadoras son, entre otros, ejemplo de sacrificio, compromiso, entrega, vitalidad y alegría. A partir de ahí, que cada cual piense en los valores que identifican las cartas de su baraja.
Son muchas más, pero en este día especial quiero convertir en noticia a cinco de ellas; las más cercanas y especiales, el repóker de mujeres de la partida de mi vida. Al igual que a los naipes uno no elige las cartas que la mano extiende sobre el tapete, sino que se limita a recogerlas, observarlas y buscar la mejor combinación con ellas, yo solo he elegido a una de las cinco: la que me convierte en marido. Junto a ella, en mi partida dispongo de la que me convirtió en hijo, la que me convierte en hermano y las dos que me convierten en padre. El azar es caprichoso, pero en este caso me sonrió. La primera resultó como aparentaba nada más conocerla, y los años la han convertido en una excelente portadora de acciones que merecen ser noticia. Las otras cuatro no le van a la zaga. Una ya no está a mi lado, aunque su presencia es permanente, como ese as que se oculta bajo la manga. Otra está siempre ahí, aunque su presencia física no sea permanente. Las dos restantes, aun siendo todavía demasiado pequeñas, ya apuntan maneras y acumulan en su haber unas cuantas acciones reseñables. Hablar de ellas como se merecen me obligaría a quebrantar la regla de este blog en lo referente a máximo de caracteres, así que me limitaré a destacar sus caracteres y a invitar a los lectores a pensar en alguna próxima cuya historia merecería aparecer aquí en un día tan señalado. Mis cartas ganadoras son, entre otros, ejemplo de sacrificio, compromiso, entrega, vitalidad y alegría. A partir de ahí, que cada cual piense en los valores que identifican las cartas de su baraja.
viernes, 21 de febrero de 2014
Duintasunaren garrasia
Duela urte batzuk Europako ekialdetik Donostiara iritsi zen bizimodu duina bilatu nahian. Gogor ahalegindu ondoren, pixkanaka dirua irabazten hasi zen. Hainbat etxe garbitzeari ekin zion eta gaur egun ere horretan dihardu. Tarteka, aukerarik izanez gero, gaixo edo agureren bat ere zaindu izan du. Emakume zintzo, xume, arduratsu eta adoretsua da. Atsegina ere bai; irribarretsu, beti familiaz, haurrez batez ere, galdetzen du. Berarekin hitz egin nuen azken aldian pozarren zegoen. Hona heldu zenetik egindako ahaleginari esker Donostiako auzo on batean semearekin konpartituko duen pisu txukuna alokairuan hartu berria zuen, eta aurten bi aldiz amona izango da... Gaur berriz hitz egin dut berarekin eta zer moduz zegoen galdetu diodanean ez dit betiko irribarrea eskaini. "Nire herrialdea oso gaizki dago", esan dit. Eta lotsa nahiz amorrua sentitzen ari zela iruditu zait. Kieveko plazan duintasuna defendatzen ari direnak aipatu ditu, baita presidentearen gehiegikeriak ere. Ukrainatik etorritako emakume langile hau gurean tajuzko bizitza eraikitzen ari da, hain justu bere herrialdea amiltzen ari den unean; eta berebiziko esfortzua egiten ari da berak agertzen duen ereduan ukrainarrak benetan nolakoak diren ikus dezagun.
Duela urte batzuk Europako ekialdetik Donostiara iritsi zen bizimodu duina bilatu nahian. Gogor ahalegindu ondoren, pixkanaka dirua irabazten hasi zen. Hainbat etxe garbitzeari ekin zion eta gaur egun ere horretan dihardu. Tarteka, aukerarik izanez gero, gaixo edo agureren bat ere zaindu izan du. Emakume zintzo, xume, arduratsu eta adoretsua da. Atsegina ere bai; irribarretsu, beti familiaz, haurrez batez ere, galdetzen du. Berarekin hitz egin nuen azken aldian pozarren zegoen. Hona heldu zenetik egindako ahaleginari esker Donostiako auzo on batean semearekin konpartituko duen pisu txukuna alokairuan hartu berria zuen, eta aurten bi aldiz amona izango da... Gaur berriz hitz egin dut berarekin eta zer moduz zegoen galdetu diodanean ez dit betiko irribarrea eskaini. "Nire herrialdea oso gaizki dago", esan dit. Eta lotsa nahiz amorrua sentitzen ari zela iruditu zait. Kieveko plazan duintasuna defendatzen ari direnak aipatu ditu, baita presidentearen gehiegikeriak ere. Ukrainatik etorritako emakume langile hau gurean tajuzko bizitza eraikitzen ari da, hain justu bere herrialdea amiltzen ari den unean; eta berebiziko esfortzua egiten ari da berak agertzen duen ereduan ukrainarrak benetan nolakoak diren ikus dezagun.
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